La balanitis: esa enfermedad desconocida

La balanitis es una de las enfermedades sexuales más desconocidas. Por el contrario, es una de las que se dan con mayor frecuencia. En la sociedad actual estmaos expuestos a una enorme cantidad de información en casi todos los ámbitos. En materia de salud sexual, también sucede esto. A pesar de ello, parece paradójico, aunque así sucede, que una de las enfermedades relacionadas con las sexualidad que se da con mayor frecuencia, como sucede con la balanitis, sea tan poco conocida por norma general.

La balanitis es una enfermedad que consiste, básicamente, en el enrojecimiento del glande o del clítoris. En realidad, el sexo masculino es mucho más propenso a esta enfermedad que el feminino. Así, es más facil encontrar un glande enrojecido que un clítoris con los mismos síntomas. Este enrojecimiento, en el caso del glande, si no se trata a timpo puede llegar a afectar al prepucio que, a menudo, se inflama. Cuando esto sucede lo llamamos balanopostitis. En los casos más agresivos puede llegar a extenderse por todo el pene. Es obvio que unas situación así es bastante poco agradable.

Son muchas las variables que pueden llegar a causar una balanitis. Sin embargo, una de las que podemos controlar con mayor facilidad es la que más veces acaba convirtiéndose en un problema. Hablamos, como habrán sospechado la mayoría, de la higiene íntima. La ausencia de esta puede degenerar en esta enfermedad.

La fimosis es otra causa común de balanitis. Como el ávido lector habrá, sin duda, advertido. En realidad, se trata de una variante de lo tratado en el párrafo inmediatamente anterior: la ausencia de higiene íntima. Efectivamente, la fimosis provoca la adherencia del prepucio y, esta, impide el deslizamiento de este de una forma adecuada. En este orden de cosas, la limpieza de la cabeza del pene se hace complicada y se tiende a acumular suciedad en los pliegues de la piel.

En otros casos, la balanitis se origina por hipersensibilidad postcoital. Algunas personas, después del coito, sufren la sensibilidad extrema de su glande. Como consecuencia de esto, se produce una inflamación, generalmente en el prepucio que termina convirtiéndose en la enfermedad que nos trae hoy por aquí.

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