Pornografía: algunas consideraciones interesantes

En la pornografía, la sexualidad es representada sobre todo a través de sus aspectos físicos, tales como órganos sexuales o actos sexuales explícitos, excluyendo toda emoción amorosa.

A la adolescencia, probablemente te pones todo tipo de cuestiones del sexo, la sexualidad y las relaciones. Puede que te hayas acercado a la pornografía para intentar encontrar respuestas a tus cuestiones. Por ejemplo: ¿qué prejuicios tengo sobre el sexo? ¿Acaso el sexo el lunes es normal? ¿A qué se parece sexo del otro?. Pero atención… ¡La ley, es la ley!

La pornografía se dirige a los mayores de edad. Es apta para mayores de 18 años. No tienes derecho para consumir este tipo de contenido antes de que cumplas 18 años.

Ficción o realidad

¡La pornografía raramente representa la realidad! Los actores y actrices son maquillados, arreglados, retocados y puestos a tono para la grabación. Cada guión está rodado en numerosas tomas, que sirven a los actores de recuperación y que les posibilitan empezar de nuevo y durar y durar y durar. No pierdas tu tiempo en compararte y en preocuparte de no estar a la altura de lo que ves en la pornografía. Los actores tampoco lo están.

Un solo modelo

La pornografía puede hacernos creer que existe sólo un modelo de cuerpo: pechos grandes, pene grande, culo grande, sin pelos… En realidad, todos los cuerpos son diferentes y es completamente normal.

Además, en la pornografía, todo el mundo parece que consiente todo y que se presta a todo. Todas las prácticas sexuales dan la sensación de ser agradables. En el vida real, no encontrarás a nadie que  tenga ganas de hacer cualquier cosa con cualquiera, cuando sea, donde sea y de cualquier manera. Ciertas prácticas sexuales son incluso dolorosas y, ciertamente, no agradan a todo el mundo.

¡Excitación, atención!

La pornografía está concebida para suscitar una excitación fácil y rápida en casa de la persona que la consume. En la vida real, hay que hacer ciertos esfuerzos para alcanzar el mismo nivel de excitación, tales como caricias, besos, palabras dulce, ternura, etc… El consumo excesivo de pornografía puede hacer difícil la excitación sexual sin la presencia de la intensidad de las imágenes de la pornografía. Esto puede desembocar en una necesidad de consumir pornografía y de tener que acudir a imágenes más intensas para poder excitarnos para poder tener una sesión de sexo con nuestro compañero o compañera.

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