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El problema de la belleza estándar

La belleza estándar ha sido tradicionalmente un problema. Tanto es así que parece que se está produciendo un cambio significativo en los medios. Parece que ya no existen solo las mujeres ultradelgadas. En definitiva, aquellas que cumplen con su estándar de belleza muy rígido. Las mujeres con grasa real en su cuerpo ahora están cada vez más representadas en la televisión convencional e, incluso en revistas de moda. No solo aparecen, se presentan como ejemplos de gran belleza.

La televisión por cable, las diferentes plataformas de Internet y otras formas de distribución de medios alternativos han sentado el precedente. Nos han permitido ver cuerpos reales representados en video de forma regular. Hemos podido acceder a una belleza diferente a la normativa. Y nos ha gustado.

Ahora, los propios medios tradicionales están cambiando. Actrices en  televisión, meteorólogas femeninos, incluso estrellas del pop ya no tienen que seguir con unos cánones de belleza trasnochada. Las mujeres que son más grandes  ya no tienen prohibido ser representadas como personas normales e, incluso, hermosas.

Qué victoria. O eso parece. Después de todo, durante décadas, un buen número de colectivos se han opuesto a las presentaciones de los medios de mujeres ultradelgadas como la medida de la belleza femenina y el tipo de cuerpo requerido para calificar para ser una estrella.

Argumentaron que este estándar coloca a casi todas las mujeres vivas, incluso mujeres delgadas, en la categoría de «demasiado gordas». Pero.s obr todo,  lleva a muchas niñas y mujeres a desarrollar anorexia, bulimia y otro tipo de enfermedades relacionadas con esta imagen irreal de la belleza.

Está claro que aún no hemos conseguido todo en este sentido. Como en otras tareas, falta camino por recorrer. Sin embargo, no cabe ninguna duda de que se ha dado un paso muy importante. El hecho de que hayan aparecido un buen número de soportes, gracias a Internet, para transmitir otras formas de belleza, ha supuesto la democratización de estos criterios. Los medios tradicionales, para no perder peso dentro de las nuevas formas de comunicación, se han ido subiendo al carro. Sin embargo, aún les queda recorrido por hacer.

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