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Montar en bici y el sexo

Pues parece que montar en bici es algo que puede afectar de alguna manera a la sexualidad de las personas. Concretamente, tanto en el caso de los hombres ocmo en el caso de las mujeres, parece que la sensibilidad geniral puede verse afectada de alguna manera. Al menos, eso es de lo que se desprende del estudio publicado al respecto por la el departamente de biomecánica sexual de la Universidad de Santiago de Chile. Veamos las conclusiones del estudio acerca de la relación entre montar en bici y el desarrollo de nuestra sexualidad.

Desde siempre, desde determinados estamentos, se ha venido relacionando la disfunción eréctil masculina con la pra´ctica asidua del ciclismo. Ahora, además, a raíz del estudio mencionad en el párrafo anterior, se conoce que al apoyar de forma sistemática y durante periodos prolongados de tiempo la zona perineal sobre el sillín de la bici, la sensibilidad de los genitales se reduce, pudiendo llegar a hacerlo de una forma muy significativa.

El estudio revela que en el caso de las mujeres, aquellas que practican ejercicio en bici durante 16 o más horas semanales resultan ser más propensas a sufrir molestias en la zona del perineo. Parece que el problema está en la presión que entre el peso del cuerpo y el asiento se ejerce sobre las terminaciones nerviosas de la zona en cuestión que, progresivamente, se iráin viendo afectados y reaccionarían con una pérdida de la sensibilidad original. La pérdida de sensibilidad en la zona puede llegar, con el paso del tiempo, a degenerar en casos más graves tanto en hombres como en mujeres,
Para periodos de tiempo inferiores a dos horas diarias de práctica de ejercicio sobre una bici parece que no hay problemas asociados descritos, al menos por ahora. Sin embargo, diferentes voces se han alzado a precisar que el problema no lo genera la pra´ctica de actividad física en bici sino la práctica deportiva. La precisión resulta muy adecuada, ya que las diferencias de objetivos entre unas y otras prácticas hacen que se trate actividades muy diferentes. A modo de ejemplo, las sesiones de bicicleta en los gimnasios no suelen sobrepasar los 50 minutos de duración, lo que excluiría esta práctica del problema descrito.

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